Este quizá es uno de los temas
que en la mente de un joven emprendedor poco o nada se piensa o medita, y es quizás
la mejor actitud que cualquiera que emprende un proyecto debe tener.
Se debe estar mentalizado y
enfocado en conseguir las metas propuestas y objetivos fijados.
Problemas o malas situaciones
siempre habrán, pero el emprendedor mira sobre los problemas y se enfoca en su visión,
resuelve lo que tiene que resolver y sigue apuntando hacia adelante.
Sin embargo, es posible pensar
que nuestro proyecto en lugar de darnos satisfacciones quizás nos esté
apuntando directo a los ojos jugando a la ruleta rusa?.
Puede un emprendimiento girar
nuestra vida pero hacia un abismo sin fondo?
Cuando el esfuerzo se
convierte en sufrimiento?
En la película, recomendada
por cierto, El Pasante, con una magistral actuación de Robert De Niro, se
expone el caso de una exitosa emprendedora, había logrado a base de esfuerzo y dedicación
sacar adelante su negocio de ropa, sin embargo, el éxito de su emprendimiento
estaba teniendo un costo muy alto, su matrimonio. Tenéis que verla, los hará
reflexionar.
Tampoco te rindas a la primera
de cambio, en cuanto surja un obstáculo o duda. Muchas dudas son temporales, y
sólo siendo constante y perseverando lograrás resultados.
Bueno, en esta oportunidad
intentaremos dar un panorama al cual esperamos nunca llegues, pero si en el
caso estas ahí o estas por llegar ahí, no nada de malo en replantear tu
proyecto o hasta abandonarlo para respirar un poco y recuperar el aliento.
Escenarios Posibles
Es complicado definir a qué situación
se debe enfrentar para considerar el abandono del proyecto o negocio, sin
embargo si te encuentras en las siguientes situaciones entonces es tiempo de
mirar detenidamente como van las cosas y si la situación lo amerita considerar
un replanteo serio de tu proyecto.
Renunciar a años de trabajo
resulta indudablemente difícil, pero en ocasiones hay que tomar la decisión de
cerrar el negocio.
Cuando debes lanzar y
relanzar nuevas versiones de tu producto o servicio
El problema no está en lanzar
nuevas versiones, sino en lanzarlas sin que las anteriores hayan tenido tiempo
de funcionar comercialmente. El problema de fondo es que ese producto no
satisface plenamente la necesidad de la demanda, y, en su consecuencia, cada
producto que lanza al mercado supone la traducción de una inversión que no
tendrá un retorno económico
Cuando tienes los problemas
de liquidez y solidez de caja no terminan
La caja es el reloj biológico
de un negocio y, cuando se termina, la empresa muere. Sin embargo no es preciso
que la tesorería se agote para descubrir que nuestro negocio debe cerrar.
Analizar su evolución, incluso
en momentos en que hay ventas es útil como indicador de la capacidad de la
empresa para autofinanciarse. Cuando la gestión del circulante es adversa,
cuanto más vendamos, más caja quemaremos, y si no se consigue revertir la
situación, la empresa no tiene ninguna viabilidad, continúa.
La teoría dice que con la
gestión comercial debe paliarse en su mayor parte las necesidades de
financiación, y si ello no ocurre es preceptivo cuestionarse el futuro del
negocio
Cuando te enfrentas a decisiones
de compra por parte de tus clientes muy largos
Vender no es fácil y algunos
productos implican largos periodos de decisión por parte de los clientes. Hasta
aquí todo es normal y, hasta cierto punto, lógico. El problema viene cuando los
tiempos se extienden de manera exagerada, y ese cliente que nos firmó una
declaración de interés ya no nos coge el teléfono o no nos envía nunca la
aceptación del presupuesto.
En muchas ocasiones los clientes
no quieren decirnos que 'no' cuando la realidad es que no quieren comprarnos.
Les resulta menos incómodo darnos largas, demorando la respuesta. ¿Cómo se
distingue de un cliente que sí quiere comprarnos, pero que nos da largas?
"El cliente interesado puede que tarde en comprarnos, pero nunca pierde el
contacto: nos pide que esperemos, nos solicita descuentos, pregunta dudas, pide
demostraciones... en definitiva, te llama"
Cuando dependes demasiado
de préstamos o subvenciones
Son muchas las empresas que
nacen con vocación empresarial, pero terminan derivando en entes
cazasubvenciones cuyo único objeto es presentar instancias y cumplir objetivos
de las convocatorias
Este tipo de fuente de
financiación es esencial durante las etapas iniciales de la vida de la empresa,
pero si con el tiempo la dependencia no desaparece, corremos el riesgo de dejar
de ser un negocio y convertirnos en un centro de investigación.
Los emprendedores de este tipo
se muestran deprimidos cuando el mercado de capital riesgo les da la espalda, y
no lo hace por antipatía a sus tecnologías, sino hacia aquello en lo que se han
convertido: unas entidades paga-sueldos sin el menor interés en vender y hacer
rentable su tecnología
Cuando han pasado años y tu
Ebitda nunca se vuelve positivo
Sabemos que el resultado de
explotación (EBITDA) de las startups es negativo durante los primeros meses de
su vida, precisamente hasta el momento en que alcanza una masa crítica de
ventas que le permita cubrir sus gastos operativos. Cuando pasan esos primeros
meses -o años, en algún caso- y el EBITDA continúa siendo negativo, el problema
puede deberse a algo más serio: la demanda de nuestra startup no es suficiente
para cubrir los costes de operación. Esto es grave ya que mantener abierta la
empresa para servir a nuestros clientes nos hace perder dinero. La pregunta ya
no es cuándo seremos rentables, sino si nuestra idea es un buen negocio.
Evaluación y toma de
decisiones
Una vez has analizado tu
situación personal y financiera llega el momento de tomar una decisión. Si has
decidido cerrar tu negocio no te agobies, no pasa nada. Es cierto que tu habías
depositado en tu negocio un montón de ilusiones y esperanzas, seguro que
pensabas que las cosas serían de otra manera, los resultados esperados eran
mucho más ideales que los obtenidos…. y si, son cosas que pasan. Pero lo que
debe quedarte claro es que de los errores se aprende, y se puede mejorar mucho
de cara a una nueva oportunidad si mides, anotas y tienes en cuenta cuales son
los factores determinantes por los cuales tu negocio no ha obtenido los
resultados deseados.
Las mentes más brillantes
también se equivocan, y sino que se lo digan a Steve Jobs (bueno, ahora ya no
pobre, que en paz descanse) quien pese a equivocarse en mil ocasiones nunca
desfalleció y siempre siguió intentándolo, mejorando cada nueva versión,
aprendiendo de los errores e implementando las mejoras oportunas. Conclusiones
extraídas, obviamente, del profundo análisis del ‘error’.
Una decisión muy difícil
Cerrar un negocio no es
complicado, lo difícil es saber cuándo tomar la decisión y que pasos dar una vez lo hemos liquidado.
Cuando uno empieza una
aventura empresarial lo hace cargado hasta las trancas de ilusión, emoción y
entusiasmo. Hay mil cosas por hacer y todo se presenta como un reto: el plan de
empresa, la creación de la marca, la puesta en marcha del negocio…
Sueños y metas que asumir y
cumplir que pueden convertirse en pesadillas y obstáculos si no ha habido una
correcta gestión y planificación de nuestra idea de negocio. Triste, pero real
(por eso soy taaaaan pesada con el plan de empresa inicial, porque evita
hostiones a mansalva) esta es la situación de muchas personas que tras varios
meses de aventura, se encuentran ahora en la difícil situación de tener que
ponerle fin a sus sueño empresarial.
La verdad es que no existe ni
una única señal clave, ni un solo motivo principal, que nos diga que ‘justo
ahora’ es el momento ideal para cerrar nuestro chiringuito , pero si que hay
toda una serie de motivos y señales que pueden servirnos de indicadores
objetivos.
Una vez analizadas las razones
hay que tomar una decisión, si la tuya es bajar la persiana no te preocupes, yo
te explico cómo hacerlo y te muestro los pasos posteriores a este momento,
porque el punto y final de un negocio no es más que eso, y por ello es muy
recomendable analizar la situación como ”un punto y seguido” en tu línea vital.









