Una de las cosas que quizás a
muchos emprendedores complique a la hora de dar los toques finales a su
proyecto o empresa, es calcular el precio del producto o servicio que
justifique y equilibre el esfuerzo e inversión realizados.
Valgan verdades, el tiempo
invertido, el conocimiento, insumos en algunos casos, mano de obra, impuestos otros factores que van apareciendo en la
cadena de producción o modelamiento del servicio pueden hacer variar mucho los cálculos
que el emprendedor hace al inicio de su proyecto y que puede causar más de un
dolor de cabeza.
En muchas ocasiones, el mismo
mercado ya tiene prefijado el precio de un producto o servicio y eso hace que
el emprendedor trate por todos los medios abaratar costos, lo que eso significa
en muchas ocasiones el sacrificio de calidad por el producto o servicio.
Pero honestamente, el cliente
conocedor y que busca calidad antes de un precio bajo, no tendrá problemas en
pagar el precio justo a cambio de recibir el equivalente en calidad y satisfacción.
En los últimos años este último
tipo de pensamiento ha ganado terreno en casi todos los mercados de productos y
servicios, la competencia obliga que la calidad no se sacrifique y que sobre
ella exista una atención detallada y presta a solucionar los problemas que
puedan presentarse en el futuro mediato.
En este post, vamos a darte
consejos y herramientas que te ayuden a delinear y establecer un precio justo
por tu producto o servicio
Un poco de teoría
El precio es el valor
monetario que se le asigna a un producto o servicio al momento de ofrecerlo a
los consumidores y, por tanto, el valor monetario que los consumidores deben
pagar a cambio de obtener dicho producto o servicio.
La fijación del precio de un
producto es una de las decisiones más importante del negocio pues afecta
directamente la rentabilidad de una empresa. Un precio demasiado alto podría
significar poca demanda del producto, pero un precio demasiado bajo podría significar
pocas utilidades.
La fijación del precio de un
producto no debe ser una decisión sencilla, sino una que meditemos y analicemos
bien, pues tal como mencionamos anteriormente, determina en gran medida nuestra
demanda y nuestras utilidades y, por tanto, nuestra rentabilidad.
Al momento de fijar el precio
debemos tomar en cuenta estos métodos, siempre debemos saber cuál es el costo
de nuestro producto (para que, por ejemplo, nunca le asignemos un precio
menor), y siempre debemos saber cuál es el precio promedio de nuestro tipo de
producto en el mercado (para que, por ejemplo, nunca nos alejemos mucho de él);
pero también otros factores, especialmente aquellos relacionados con el
consumidor que conforma nuestro mercado objetivo.
Algunos de estos factores son:
·
su percepción sobre
el valor del producto: el valor que el consumidor le da a nuestro producto,
teniendo en cuenta su calidad, sus características, sus atributos, sus
beneficios y su marca, además de los precios de la competencia; y, por tanto,
el valor que estaría dispuesto a pagar por él.
·
su sensibilidad a
los precios: si se trata de consumidor sensible a los precios que basa
su decisión de compra especialmente en éstos, o si se trata de un consumidor
insensible a los precios que basa su decisión de compra, antes que en el precio,
en otros factores tales como la calidad del producto.
·
su capacidad
económica: si se trata de un consumidor con poca capacidad económica
que sea poco probable que pague precios altos, o si se trata de un consumidor
con alta capacidad económica que sí esté en condiciones de pagarlos.
Objetivo General del cálculo
del precio
En general, para determinar el
precio de un producto debemos elegir un precio que esté por encima de nuestros
costos (para no perjudicar nuestras utilidades), que tome en cuenta el precio promedio
de mercado (para no alejarnos mucho de él a menos que nuestra estrategia lo
amerite), y que no sobrepase la percepción que tiene el consumidor sobre el
valor de nuestro producto (pues si el precio es mayor que el valor que el
consumidor le da, será muy difícil que lo compre).
Algunos elementos que
podríamos considerar como parte del precio, y que también deberíamos tomar en
cuenta al momento de determinarlo son:
·
Formas de pago: alternativas
que tiene el cliente para pagar por el producto o servicio. Ejemplos de formas
de pago son el pago en efectivo, el pago a través de tarjeta de crédito, el
pago a través de depósito bancario, el pago a través de transferencia bancaria,
etc.
·
Condiciones de pago: condiciones
o plazo que tiene el cliente para pagar por el producto o servicio. Ejemplos de
condiciones de pago son el pago al contado, el pago a crédito a 30 días, el
pago de un porcentaje al contado y el resto al crédito, etc.
·
Descuentos: reducciones
del precio que se aplican con el fin de incentivar la venta del producto o
servicio. Ejemplos de descuentos son el descuento por pronto pago (cuando el
cliente paga antes de lo estipulado), descuento por volumen (cuando el cliente
compra en cantidad), descuento por bonificación (cuando el cliente ofrece algún
tipo de beneficio a cambio), descuento por temporada (cuando el producto está
fuera de temporada).
El precio, un elemento
plenamente en tu poder
A diferencia de otros
elementos que afecten el presupuesto de tu negocio, tales como el producto o la
plaza, el precio es un elemento flexible que podemos y debemos modificar (ya
sea subirlo o bajarlo) rápidamente de acuerdo a las circunstancias del mercado,
especialmente a la oferta y demanda del producto (para lo cual siempre debemos
estar atentos a éstas).
Por ejemplo, si nuestro
producto ha tenido una buena acogida y, por tanto, la demanda es alta,
podríamos optar por aumentar un poco nuestros precios y así aumentar nuestras
ganancias.
O, por ejemplo, si nuestras
ventas han disminuido y, por tanto, nuestra demanda es baja, podríamos optar
por reducirlos y así incentivar las ventas; aunque antes que utilizar esta
estrategia que podría significar una reducción de nuestras utilidades, lo
recomendable es utilizar otras estrategias tales como aumentar o mejorar la
promoción del producto.
Para finalizar, veamos algunos
consejos relacionados con el precio:
·
ponerse siempre en
el lugar del consumidor: para determinar el precio de nuestro producto siempre
debemos ponernos en el lugar del consumidor y preguntarnos cuánto es lo máximo
que estaría dispuesto a pagar por él, teniendo en cuenta su calidad, su
exclusividad, sus características, sus atributos y sus beneficios, así como los
precios de la competencia (sean productos similares o complementarios).
·
cuidado con los
precios bajos: se suele pensar que todo se basa en el precio, y que la
decisión o estrategia de fijar precios bajos es la mejor manera de competir;
pero lo cierto es que esta forma de competir conlleva sus riesgos y lo hace
vulnerable a uno. Antes que bajar los precios, es preferible buscar una
diferenciación en el producto como, por ejemplo, una buena atención al cliente.
Sin embargo, fijar precios bajos en ocasiones puede ser una buena estrategia,
por ejemplo, cuando introducimos un nuevo producto al mercado y le ponemos un
precio bajo con el fin de lograr una rápida penetración, una rápida acogida, o
que el producto se haga rápidamente conocido; para luego subir los precios a
medida que la demanda empiece a aumentar.
·
buscar siempre la
manera de reducir los costos: siempre debemos buscar la manera de reducir nuestros costos
(por ejemplo, comprando los insumos del producto en cantidad), con el fin de
contar siempre con la posibilidad de reducir nuestros precios cuando sea
necesario sin que ello signifique afectar o reducir la calidad del producto.
Pasos para calcular el
precio de tu producto
De acuerdo con la “Teoría de los Precios” de Milton Fridman,
la fórmula para estimar costos es la siguiente:
·
Costos fijos totales + Cálculo de costos
variables totales = La suma de costos fijos y variables.
·
La suma de costos fijos y variables / Su
producción total estimada = Costo por unidad de producción.
Con base en los factores
mencionados, puedes determinar el porcentaje de utilidad. Si deseas utilizar el
30%, por ejemplo, agrega el porcentaje de utilidad del 30% al 100%. Multiplica
el 130% por el costo de tu producto. Eso te dará el precio de venta para tu
producto.
Pero si se trata de pasos, te
recomendamos lo siguiente para fijar tus precios:
1. Identifica y evalúa el mercado al que tu producto o servicio va
dirigido. Conoce a quienes les ayudarás a resolver una necesidad, dónde
se encuentran, qué edades tienen, cuántos son y cómo actúan.
2. Estudia la oferta de tus competidores. Siendo
realista, no hay industria en la que no exista competencia, así que analiza
cuál es el precio que actualmente está ofreciendo tu competidor: si es un
precio elevado, muy bajo o razonable.
3. Sobre tu producto o servicio, ¿es simple o complejo? Define si
es duradero o no duradero. Un producto no duradero es un producto que cumple una
necesidad básica e inmediata, que se consume de forma rápida y por lo tanto
tiene un precio bajo.
4. Establece tus costos fijos y variables. Para ello es
necesario que cuantifiques los costos fijos que deberás cubrir mes a mes para
que tu producto pueda estar en el mercado; un ejemplo de estos costos son: luz
eléctrica, sueldos, teléfono, alquiler, etc. Por otra parte, los costos
variables son los costos que van totalmente relacionados con tu cantidad de
producción, es decir, es la materia prima de la que está hecho tu producto.
5. Define tu porcentaje de utilidad deseado. Una vez que
identificaste los costos de tu producto el siguiente paso es simple: ¿Cuánto
quieres ganar o cuánto crees que tu producto vale? Te recomiendo que lo asignes
en porcentaje porque así te será más sencillo el manejo de tu negocio, defínelo
en términos como: “Quiero tener un margen de utilidad del 25% por cada producto
vendido”.
6. Evalúa tu propuesta de valor. Hacer este análisis
es fundamental y es necesario que tomes en cuenta:
¿Qué propuesta le estás dando
a tus futuros clientes?
¿Qué valor les dará tu
producto o servicio para resolver sus necesidades?
Tu producto, ¿hace una
combinación adecuada entre costos variables bajos y un buen producto de
calidad?
¿Qué tan eficaz serás en
resolver sus necesidades comparándote con la competencia?
Y por último, consejos para
determinar el precio de tus servicios
Si trabajas de manera
freelance es importante que conozcas cuánto debes cobrar a tus clientes por tus
servicios y que no se separe demasiado en costes con tu competencia.
1. Calcula tus gastos para
definir tus ingresos profesionales. A la hora de poner un valor a
tus servicios, necesitas tener una idea en conjunto acerca del negocio que
manejas y los gastos que genera. De este modo puedes calcular cuánto dinero
debes invertir para realizar los trabajos y dejar un margen de ganancias para
ti a partir de los ingresos.
Si la tarifa es demasiado
baja, tal vez para atraer clientes, tu negocio puede no ser rentable. Asegúrate
de prestar atención a los números y a los costes de la competencia para
determinar el valor correcto.
2. Decide cómo quieres
orientar tu negocio. Si quieres tener muchos clientes a precios más
reducidos o trabajar menos horas o si quieres tener pocos clientes pero obtener
más dinero con cada trabajo que tomes. Si colocas precios más altos asegúrate
de transmitir calidad a través de tu sitio web, por ejemplo.
3. Si recién comienzas tu
trabajo freelance conviene que coloques tarifas diferenciadas. Al
iniciar un negocio, lo más difícil es conseguir clientes. Por esto, muchas
veces es bueno comenzar con precios escalonados, puedes paquetizar tus
servicios y a partir de ahí tener una idea más clara de cuanto puedes cobrar.
Los precios fijos son un mal
aliado en muchos casos, intenta evitarlo en la medida de lo posible y establece
los precios en función del trabajo en cuestión dejando siempre constancia de
que pueda haber, en el mismo servicio, trabajos extra cuando el alcance total
del servicio no se pueda prever desde un principio.
La información es una de las
cosas más importantes con la que debes contar y, aunque no te sirva como patrón
estricto de tus precios, conviene mantenerse informado de los precios que
maneja la competencia y actuar en conveniencia.
Además, algo que te servirá de
mucha ayuda a largo plazo para calcular el precio de tus servicios es llevar un
registro de las horas que inviertes en cada proyecto, la experiencia es un
grado y cuando te enfrentes a proyectos similares, tu registro de horas te será
de mucha utilidad.
Por último, cuando finalmente
hayas conseguido establecer el precio de tus servicios, no olvides que estos no
pueden mantenerse infinitamente establecidos, debes actualizarlos con
frecuencia si no quieres quedarte atrás con respecto a tu competencia. Además,
si lo piensas desde otro punto de vista, como en cualquier trabajo por cuenta
ajena, cobras según tu grado de experiencia y tus conocimientos, si tu negocio
avanza en el tiempo, estos últimos aumentan y, por tanto, su precio.


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