miércoles, 26 de octubre de 2016

Negocios: El Arte de Conversar para hacer crecer tu negocio

"Un buen conversador debe tocarlo todo y concentrarse en nada", decía el escritor Oscar Wilde, uno de los más notorios "causeurs" de su tiempo. En la sociedad victoriana las anécdotas mordaces y la frivolidad inteligente se consideraban armas imprescindibles de la vida social. El objetivo: entretener. Hoy, poco (o nada) queda de las largas sobremesas en las que las mentes más agudas medían su brillantez. Los usos han cambiado, el trato se ha relajado. Y no parece necesario dominar ninguna estrategia para conversar en una fiesta, una reunión o una convención profesional. Todo es más informal, más natural. La norma predominante: ser uno mismo.
Hoy, con un mundo abarrotado de tecnología, donde cada vez las relaciones se hacen mas impersonales y frívolas, el tener la audacia de una buena conversación puede cambiar el rumbo de tu proyecto o empresa.
Sabes conversar?
Toda persona que quiera iniciar un negocio necesita tener incontables habilidades, desde creatividad hasta análisis lógico. Estas capacidades varían en complejidad y especificidad, con algunas básicas como el management que permean tu día, hasta más complicadas que son referentes a tu industria.
Pero hay una habilidad increíblemente básica, pero poco apreciada en el entorno emprendedor actual: el arte de la conversación. Tus habilidades como conversador son un factor decisivo sobre cómo se desarrollan diferentes experiencias durante el curso de tu liderazgo de negocios.
·         Presentar tu negocio a inversionistas, persuadirlos de invertir y escuchar sus ideas y observaciones.
·         Atraer a tus primeros clientes y convencerlos de quedarse con tu marca.
·         Elegir miembros de tu equipo a través de entrevistas, retenerlos y mantener la moral de tus colaboradores.
·         Manejar, organizar y delegar tareas diariamente.
·         Reunir buenas críticas de tu equipo y clientes para hacer mejoras.
Conversar es, de hecho, una habilidad fundamental que afectará cada área de tu negocio. Sin embargo, no hay una clase para saber charlar y rara vez nos tomamos la oportunidad de criticar cómo hablamos. Afortunadamente, hay algunos hábitos y consideraciones generales que te pueden ayudar a ser un buen conversador.
1. Pon atención
Hay miles de artículos que te dicen que puedes demostrar estar poniendo atención a través de contacto en los ojos, asentir repetidamente y repetir la última frase que la última persona te dijo. Pero como la conferencista de TED Celes Headlee apunta, ¿para qué necesitas pretender que estás poniendo atención cuando puedes simplemente poner atención? Cuando conversas no solo debes esperar la oportunidad de volver hablar. Realmente escucha lo que la otra persona te está diciendo, absórbelo y responde adecuadamente. Entenderás más claramente lo que tu interlocutor quiere decirte.
2. Haz pregunta abiertas
Un consejo común para ser mejor conversador es hacer preguntas abiertas. No puedes hacer una serie de preguntas cortas y esperar buenas respuestas. Mejor haz preguntas abiertas que obliguen al interlocutor a dar información valiosa. No preguntes “¿Te gusta nuestra nueva página web?” Este cuestionamiento resulta en un “sí” o un “no”, lo que cierra la conversación y te da información poco valiosa. Mejor considera preguntar algo como “¿Qué opinas de nuestra nueva página web?”.
3. Deja que la conversación fluya
Durante el transcurso de la conversación aparecerán muchos cambios de tema. Deja que pasen de manera natural. Muchos pensamientos y puntos de conversación entrarán en tu mente a lo largo de la plática, pero no interrumpas el flujo de la conversación para hacerlos notar a la fuerza. Tu objetivo aquí es mantener el diálogo activo, con un ritmo positivo, con cambios que se desarrollen de naturalmente.
4. Sé cuidadoso
La gente espera que cumplas tu palabra, así que ten cuidado con lo que te comprometes a hacer o implicas saber. Por ejemplo, si un cliente te pregunta si puede personalizar tu software con una nueva herramienta, no respondas “sí “ solo para mantener la conversación en movimiento (a menos que, efectivamente, la respuesta sea “sí”). En cambio, “no sé” es una respuesta perfectamente aceptable, siempre y cuando te comprometas a obtener las respuestas. Hacer esto te permitirá que tus conversaciones establecer expectativas más razonables y te expone como una autoridad más poderosa.
5. Evita los detalles a menos que sea necesario
La concisión es una poderosa herramienta que hace que tus palabras sean más significativas, y ayuda a mantener la conversación un solo tema. Eso no significa que debas responder en fragmentos de solo unas pocas palabras, pero sí quiere decir que debes evitar sacar a relucir todos los detalles que no son necesarios para tus puntos finales. Por ejemplo, ni no vas no vas a terminar una tarea en un plazo establecido, pero tienes un plan para terminar el proyecto en uno o dos días más, no te molestes en explicar todas y casa una de las dificultades que aparecieron durante tu camino. En su lugar, mantén las cosas de alta calidad, a menos que el cliente pide más detalles.
Regla de Oro
La regla de oro es preguntarse, ¿me gustaría escuchar a mí lo que me están contando? Las redes sociales nos han acostumbrado a compartirlo todo y a compartirlo ya. Pero eso no quiere decir que sea apropiado hacerlo cara a cara en una reunión. Para iniciar la charla, recurre a los infalibles TED: el tiempo, los espectáculos y los deportes. Te ayudarán a tomar la iniciativa sin rozar temas polémicos. Todo el mundo tiene algo que decir sobre el frío o el calor, se emociona con algún equipo deportivo, o ha visto un estreno reciente. Sobre todo, no se te ocurra preguntar directamente a alguien quién es o en qué trabaja. Puede parecer que estás tratando de averiguar si merece la pena seguir conversando con él.
Y nunca, jamás, consultes tu móvil o te quedes mirando al vacío hasta que alguien diga algo, si de pronto se produce un silencio. Lo cual no quiere decir que tengas que hablar sin cesar y sin ton ni son de lo primero que te venga a la cabeza. Detente un segundo y haz un breve chequeo mental de la situación: ¿hay alguien escuchando lo que digo?, ¿cuántas veces he pronunciado la palabra yo en los últimos cinco minutos? ¿mi anécdota la propició una pregunta o la cuento por no estar callada? Si los noes y los yoes alcanzan los dos dígitos, no vas por el buen camino. El pelmazo o lo que es lo mismo, tomar el hilo y no soltarlo, es el segundo enemigo letal de las conversaciones. "¿Sabe usted aislarse de una persona que habla demasiado? Yo desde luego no lo he conseguido nunca", decía la duquesa de Devonshire.
No olvides nunca que un buen conversador, educado y entretenido, siempre mira a los ojos y mantiene la mirada, conoce perfectamente la diferencia entre ser directo o demasiado franco, y entre la asertividad y la agresividad. Y siempre dice en público cosas agradables sobre la gente, aunque se permita el lujo de ser muy sincero sobre la gente desagradable en privado. Y, sobre todo, sabe cómo terminar de forma educada una conversación.
En resumen, se necesita tiempo para convertirse en un mejor conversador, al igual que se necesita tiempo para ser el mejor en cualquier otra tarea, pero cuanto más tiempo y energía se invierta en esta habilidad, más recompensas ganarás en tus futuros compromisos.
Además, ser un mejor conversador es algo más que una línea en curriculum vitae, te ayudará a ser mejor amigo, hijo, padre, esposo y hasta mejor extraño.
Ubicación: Distrito de Lima, Perú

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