El comenzar tu propia empresa,
tu propio proyecto o tu negocio puede ser apasionante, lleno de retos y
motivaciones.
Diseñas un plan de negocios,
elaboras tu estrategia comercial y elaboras tu campaña comercial. Cuando de
pronto, el esfuerzo y trabajo comienzan a dar frutos y ya ves que es hora de
crecer.
No obstante te hallas en una
encrucijada, ya que es común que muchos emprendimientos comiencen sin tener
claro algunos aspectos jurídicos que vas a necesitar cuando tu empresa vaya
creciendo.
Al comenzar tu proyecto es
importante definir, entre otras cosas, qué relación tendrás con tus socios.
Toda aventura emprendedora
comienza con una idea innovadora, y con suerte, termina convirtiéndose en una
empresa exitosa. Una de las primeras dudas que les surge a los emprendedores a
la hora de crear su startup es la forma jurídica que deben escoger. Tienen una
idea de negocio, y la quieren llevar a cabo a través de una plataforma web o un
establecimiento físico. Y es entonces cuando surgen los eternos dilemas. ¿Qué
forma legal debería tener un negocio?
Existen muchos factores a
considerar a la hora de elegir el tipo de sociedad: legales, fiscales, tipo de
negocio y responsabilidad de los socios. A continuación os exponemos unas
líneas básicas que os pueden servir como orientación para vuestro futuro
proyecto.
La elección de la forma
jurídica de la empresa es esencial. Ya sea como persona física, sociedad
mercantil, cooperativa, etc., esta elección es la que nos va a posicionar
dentro del mercado, dentro del negocio de internet y las redes sociales, además
de ser un elemento importante en la fiscalidad, financiación, posibilidades de
captación de clientes, etc. Es importante tener clara la figura empresarial que
escojamos porque es esta la que nos va a poder beneficiar o no de cara a la
creación de la misma.
En importante tener en cuenta
una serie de aspectos fundamentales, que nos van a ayudar a aclarar muchas
dudas acerca de cómo iniciar nuestra andadura profesional. Debemos destacar:
Aspectos legales y mercantiles, aspectos fiscales y aspectos financieros y de
riesgo.
En cuanto a los aspectos
legales y mercantiles debemos tener en cuenta que cuando iniciamos una
actividad, debemos enmarcarla dentro de una fórmula jurídica concreta, ya sea
como sociedad, persona física, etc.
¿Qué forma jurídica
necesitas?
Si hablamos de los aspectos
fiscales, tenemos que diferenciar entre personas físicas y sociedades, entre
mercantiles y cooperativas, etc. La diferencia entre unas y otras radica en el
tipo de sociedad que queremos crear, volumen de trabajo o beneficios, etc. ante
cualquier duda, lo mejor es el asesoramiento profesional, que será quien nos
ayude a escoger cual es nuestra mejor opción.
Pero si lo que nos interesa
son los aspectos financieros y de riesgo, hay que tener en cuenta cual es la
forma en la que queremos iniciar la actividad. Existen muchos tipos de
empresas, pero debemos escoger la que mejor se adapta a nuestras necesidades.
En función de la elección de la forma jurídica, tendremos un número de socios
mínimo y máximo, cuanto capital necesitaremos como mínimo y el tipo de responsabilidad
de cada una de las opciones.
¿Es necesario constituir
alguna sociedad o simplemente basta con darse de alta en el régimen de
autónomo?
Pues bien, el trabajo como
autónomo es perfectamente válido para un freelance, pero si lo que queremos es
que nuestro proyecto esté impulsado por varias personas (socios) no es la mejor
vía. Tampoco encajaría en dicho régimen si lo que necesitamos es inversión por
parte de terceros. Y es que, esta modalidad no suele ser viable para una
startup, ya sea por la financiación o por la forma de coemprendimiento.
En cualquier caso, tendrás que
elegir bien y escoger con cuidado el tipo de sociedad, porque fundar una
startup es como casarse en gananciales y tener un hijo a medias. Si de primeras
no hay química, objetivos y valores comunes, es complicado que el proyecto
llegue a buen puerto. Por tanto, una vez que decides comenzar con tus
compañeros de viaje, podrías pensar en las formas más sencillas o económicas
para fundar tu negocio. Sin embargo, la comunidad de bienes o la sociedad civil
suelen ser desaconsejables para una startup, ya que no integran la
participación de inversores.
Seguro que por tu cabecita de
emprendedor también ha pasado la idea de comenzar con una cooperativa de
trabajo asociado. En contraste, esta forma jurídica tiene como rasgo diferenciador
que a la hora de adoptar acuerdos cada socio cooperativista tiene un voto con
independencia de cuál sea su aportación de capital. Por tanto, el que ha
aportado 30 millones de euros y el que ha aportado 5 euros tienen un voto cada
uno. Obviamente, se trata de una circunstancia muy a tener en cuenta a la hora
de establecer los acuerdos necesarios para llevar a cabo tu empresa.
¿Sociedad Anónima o
Sociedad de Responsabilidad Limitada?
Tras la exclusión de todas las
formas jurídicas anteriores, llegamos a las dos formas idóneas para constituir
una startup: la sociedad anónima (SA) y la sociedad de responsabilidad limitada
(SL). Ambas sociedades suponen un buen vehículo para llevar a lo más alto tu
startup, tanto por la financiación por parte de terceros como en materia de
reparto de participación. Pues bien, la elección de una u otra dependerá de las
características concretas de tu proyecto.
La Sociedad Anónima ofrece
como ventajas que no tiene un límite de accionistas, sus acciones pueden
negociarse en bolsa, y además permite establecer un sistema de incentivos
mediante stock options. Sí, esa remuneración consistente en ofrecer a tus
empleados acciones sin coste alguno puede suponer una buena forma de incentivar
el trabajo de los trabajadores.
Ventajas de la Sociedad de
Responsabilidad Limitada
Como decía, a pesar de lo
anterior, si tu idea de negocio no va a incluir a muchos socios, es
recomendable constituir una Sociedad de Responsabilidad Limitada (SL). Este
tipo de forma jurídica tiene un requerimiento menor de capital inicial (3000€
frente a los 60.000€ de una SA, en la que debe desembolsarse al menos un 25%) y
una gestión social bastante más económica.
Si lo que te preocupa es que
la Sociedad de Responsabilidad Limitada no pueda cotizar en bolsa, te diremos
que si esta opción se te plantea en un futuro, nada impide que la SL pueda
convertirse en una SA.
Es cierto que vemos en las
noticias, casi diariamente, la cantidad de empresarios que han perdido todo su
patrimonio porque su negocio ha quebrado. Sin embargo, si la sociedad no puede
hacer frente a su pago, los socios solo responderán hasta el límite del capital
aportado, es decir, podrán perder toda su aportación a la sociedad pero jamás
se verá comprometido su patrimonio personal.
Diseña tus retos, objetivos
y tus debilidades
¿Crees que ya estás listo para
emprender? Si eres consciente de que una idea no vale nada sin una buena
ejecución, ya has dado el primer paso para fundar tu propia startup.
Ventajas de contar con un
asesoramiento legal
Teniendo un asesoramiento
legal, tendrás algunas ventajas importantes para tu negocio. Conoce algunas de
ellas:
– Mientras menor sea el gasto
en acciones judiciales y cuestiones jurídicas, mayor será el beneficio, y la
inversión puede ir a otros fines como mejoras en la empresa.
– Puedes mantener más segura
tu información jurídica.
– Siempre que necesites amparo
jurídico para tu empresa, hazlo sin contacto con otros intermediarios.
– Entre menos te preocupes por
aspectos legales, te dedicaras con mayor intensidad a otras áreas de la
empresa.
– Te ayuda en la elaboración
de contratos, lo que disminuye la posibilidad de errores y posteriormente
problemas legales.
– Ganas asesoría para otras
áreas de la empresa, permitiendo así integración y ayuda para cuestiones que
involucran cooperativas de trabajo, tercerizados, entre otros.
Ahora que ya conoces la
importancia del asesoramiento legal, contrata un profesional del derecho y gana
respaldo en esa área, esto puede hacer la diferencia. Acuérdate que los
aspectos legales son tan importantes como las cuestiones económicas, por eso es
fundamental contar con este tipo de acompañamiento en tu empresa.













