No hay duda que esta generación
esta provocando cambios muy profundos en todos los aspectos de la vida, y eso
implica obviamente a los negocios, la forma de trabajar y generar ingresos esta
cambiando y la generación Millenial lo sabe muy bien.
Tanto es asi que muchos de
ellos viven de un canal en Youtube, un blog negocios por la web.
No piensan en estar sentados
en una oficina, eso no es para ellos.
Reconozcámoslo, emprender es
una palabra de moda. Que eres un brillante profesional que has tenido una
carrera relevante trabajando por cuenta ajena, en algún momento te surge el
gusanillo para ‘trabajar para ti’ y lanzarte a la aventura de emprender. Que te
has quedado en paro, ahí surge una oportunidad para buscar vías con las que
ganarte la vida, y crear un negocio puede ser una opción. Que eres un joven con
miles de ideas y pocas ganas de ‘tener jefes’, qué mejor que juntarte con otros
colegas y lanzar tu propia empresa. Incluso, si te haces mayor, acumulas mucha
experiencia y decides que tener una empresa puede ser algo emocionante, porque
emprender no tiene edad.
Emprender parece una receta
mágica, saca a personas del paro y abre nuevas oportunidades para lanzar ideas
al mercado, diferenciarse y crear riqueza (y, por tanto empleo). No hay
institución que se precie que no quiera fomentar el emprendimiento. Podemos
recorrer España, ironía on, de evento en evento sin mucha dificultad. Esto es
importante, muy importante. Que haya muchas personas buscando una oportunidad
para crear negocios quiere decir que están pensando en cómo resolver algún
problema. Porque si no se resuelven problemas o no se ofrece a alguien algo por
lo que esté dispuesto a pagar, no habrá empresa por mucho tiempo.
En cambio, quizás nos estamos
pasando poniendo el foco exclusivamente en CREAR nuevas empresas y no tanto en
hacerlas CRECER. Aquí los datos son cada vez más aplastantes. Si no tienes
formación, la experiencia es escasa o no asumes que una empresa es mucho más
que potenciar una habilidad personal; sino asumes que crear una empresa es algo
complejo con una alta probabilidad de que acabe mal y que tienes que ‘entrenar’
fuerte para ello; sino lo asumes posiblemente las cosas no salgan como esperas.
Para emprender no todo vale, decíamos una vez.
Pero hoy quería centrarme en
otro aspecto complementario. Si las jóvenes empresas –las que se crean- pueden
llegar a representar hasta el 20% del empleo (estudio realizado para Estados
Unidos), las jóvenes empresas que crecen entre el año 5 y el 10, son capaces de
ser las responsables del 50% de la creación de nuevo empleo (hay países en
Europa donde ese porcentaje es hasta superior). Una empresa que crece, que es
capaz de llegar a más clientes, en más mercados y que de forma sostenida mejora
sus resultados, es una bomba de creación de empleo. Es una bomba de buscar de forma
incansable mejoras –en producto y en procesos-, y de mantenerse eternamente
diferente.
Si no creas barreras
resistentes–muchas de ellas intangibles y difíciles de imitar- la competencia
te fulminará. Además, es importante tener presente que crecimiento no
necesariamente es igual a alta tecnología, más bien las empresas de alto
crecimiento pueden ocupar cualquier nicho de mercado de cualquier actividad,
aunque la tecnología suele ser una palanca fundamental para llegar a los
clientes, comunicarse con ellos, mejorar la gestión, acceder a más y mejores
datos sobre los que trabajar y aprender. Pero no hay tecnología que pueda
contra un sólido y renovado modelo de negocio que aporte soluciones atractivas
para más y más clientes.
1. Crecer no es gratis
Me lo decía el gran financiero
Aswath Damoradan y cada día lo tengo más claro. Crecer no sólo implica vender
más, sino lograr que esas ventas generen sino más –que sería lo ideal- al menos
el mismo valor añadido. Porque vender más implicar invertir más –maquinaria,
equipamientos, tecnología- y gastar más –sobre todo en personas, marketing o
simplemente en organización interna-. Si las ventas no crecen más que
proporcionalmente a los gastos –que es lo que se conoce como ‘escalar’- el
crecimiento puede generar problemas. ¿Cuáles? De liquidez. Durante algún tiempo
hay que asumir que vender implica gastar e invertir más recursos, y se precisa
financiar ese crecimiento.
Es muy difícil desembarcar en
un nuevo mercado en el que nadie te compra y que lo hagan de un día para otro
sin destinar ni un solo euro. Y es difícil gestionar más volumen de actividad
con el mismo equipo de personas. El crecimiento trae nuevos problemas que hay
que estimar, prever y, sobre todo, buscar las vías para evitar romper por la
caja. Asumir que crecer es gratis es tremendamente iluso. Ni siquiera los
negocios con 100% foco en Internet lo pueden hacer. Si ocurre esto, entonces
estaríamos ante la gallina de los huevos de oro, pero yo he visto pocas, lo que
no quiere decir que no las haya.
2. Crecer requiere de mucho
talento bien gestionado e incentivado
Los inicios de las empresas
suelen ser más o menos los mismo, las personas fundadoras que la componen.
Normalmente, o eso es lo ideal, formando un equipo con distintas habilidades. Y
es que si todas hacen lo mismo, la cruda realidad muestra que es más difícil
crecer y sobrevivir. Pero si se empieza a crecer, tal y como indicaba antes,
hay que invertir, sobre todo en personas. Y aquí arranca uno de los mayores
desafíos de las jóvenes empresas: fichar talento puede suponer un desembolso
muy importante de recursos –que no se suelen tener-. Incorporar gente de
primera división con presupuestos de tercera siempre es complejo. En cambio, si
las personas a fichar son las adecuadas –y aquí da para muchas reflexiones- las
posibilidades de crecer, mejorar y lograr resultados extraordinarios puede ser
una realidad. Personalmente soy de los que creo que en España no sólo se
descuida sino que no se incentiva, ni se premia ni se facilita que los
empleados tengan retribuciones en forma de stock options, bonus o similares.
Tampoco tenemos cultura de ello -a veces no se percibe como ‘salario’ una
retribución en acciones de la propia compañía, lo que puede ser un error-.
3. Crecer requiere capital,
la deuda puede ser muy peligrosa
Acabo de fundar una empresa y
he levantado 100.000 dolares, 15.000 los pusimos los socios fundadores y el resto
es un préstamo participativo público’. Los problemas de este enfoque son
varios: la deuda no es capital, la deuda hay que devolverla. ¿Y si empiezan los
vencimientos de la deuda y la empresa no genera ventas? ¿Y si genera ventas
pero no genera caja para devolver esa deuda? Aquí llega el primer riesgo de
quiebra. 2) Esto que es tan habitual al principio también ocurre en los planes
de expansión y crecimiento. Dado que crecer no es gratis se necesita una
estrategia financiera muy adecuada para financiar ese crecimiento. Si el plan
de negocio ha muerto, sobre todo en las primeras etapas de vida de una empresa,
en el caso del crecimiento sigue vivo y es muy importante. Pero un plan de
negocio no es una línea recta predecible. No se puede asumir que tener un plan
de negocio significa eliminar el riesgo, y mucho menos, la incertidumbre; lo
que nos lleva al siguiente punto.
4. Crecer requiere
gestionar el riesgo y mitigar la incertidumbre
El riesgo se puede gestionar
y, aunque es más difícil, la incertidumbre también. El riesgo es una medida que
nos permite saber si el camino que hemos trazado es más o menos probable.
¿Haciendo esto llegaremos a este sitio? Normalmente hay un riesgo asociado,
porque no suele cumplirse (casi) nunca. La incertidumbre radica en el hecho de
que no sabemos dónde llegaremos: a la quiebra o al
estrellato. Por eso, en estas
etapas de crecimiento hay que hacer escenarios y simular alternativas: ¿qué
pasa si tras invertir vendo menos? ¿Y si en ese mercado los precios no son
asumidos por los clientes y los tengo que cambiar? ¿Y si tengo que gastar más
de lo previsto? ¿Y si vendo más de lo previsto? ¿Cuáles son los plazos de
cobro/pago y cómo financio los descuadres de caja –que si, que suelen haber
muchos descuadres de caja por crecer?
No se puede ir a un plan de
crecimiento ‘a pelo’, hay que hacer muy bien los números. Y sin saber si se
puede asumir deuda –y devolverla- o el riesgo de que entremos en una trampa de
liquidez es muy elevado. Si es así hay que valorar la opción de incorporar
socios. O bien socios financieros –que buscan una rentabilidad porque
consideran que tus capacidades para crecer son creíbles y, sobre todo,
rentables; hablaré solo de este tema un día-; o también son grandes opciones
los socios industriales.
Normalmente un socio
industrial es otra compañía más posicionada que la nuestra, que ya ha pasado
por nuestra travesía del desierto y que sea nuestra socia es una oportunidad
para crecer más rápido -conoce bien nuestro sector y nuestras soluciones pueden
complementar a las suyas-. Y no sólo se trata de crecer más rápido también, y
sobre todo, de forma más eficiente –y rentable.
Buscar un socio que encaje no
es tarea fácil, de hecho es una de las cosas más complejas que existen en el
campo de las finanzas corporativas –al menos para jóvenes empresas-. Pero la
necesidad y las garantías de hacerlo con ‘cierto éxito’ parten siempre de una
estrategia financiera muy bien trabajada –es la gran baza comunicativa de una
compañía de alto potencial de crecimiento, lo que me conecta con el último
reto.
5. Crecer requiere
capacidad de comunicar y vender de forma continua
Tienes el (cojo) producto o
servicio. Tienes el (cojo) equipo. Sabe qué quieres como empresa y puedes
crecer porque lo que tienes entre manos resuelve problemas, gusta y los
clientes pagan por ello. Todo esto está muy bien pero, lo siento, sino sabes
comunicar todo eso tu empresa está muerta. Lo veo todos los días y es muy
triste. Equipos capaces de desarrollar una tecnología y unos productos
fantásticos; de reunir a profesionales top…pero que no son capaces de motivar,
de comunicar, de transmitir con sencillez lo que hacen, que dudan sobre su
estrategia y el por qué hacen lo que hacen. Tendemos a descuidar el pensar en
modo diseño. Esto supone pensar en los detalles, es transmitir, es integrar, es
empatizar, es comprender tu entorno y crear puentes con él.Recuerdo una cita de
Gary Hamel que expliqué en otro post: “el diseño tiene que ver más con la
empatía que con el genio, y, a menudo, son las cosas insignificantes las que
marcan la mayor diferencia para los consumidores”. Anota estas ideas, juega con
tu puzzle profesional… y responde a una pregunta clave que te hará avanzar:
¿Cuáles son los pequeños e inspiradores placeres que podrías brindar a tus
clientes sin casi ningún coste adicional? Encuéntralos, ¡y triunfarás!
Emprendedor/a que lees esto,
no basta con arrancar un negocio, consolidarlo es el verdadero desafío.
Instituciones a lo largo y ancho de España, está muy bien ir a eventos y
hacernos fotos con los emprendedores, pero no podemos dejar de trabajar por
comprender bien y abordar los problemas que tienen las jóvenes (y maduras)
empresas para crecer y buscar soluciones efectivas. Soluciones que muchas de
ellas ya están inventadas en los países más avanzados del mundo, y en muchos
emergentes. Soluciones que no tienen un gran impacto en presupuestos, porque
muchas se tratan de facilitar el entorno fiscal y mercantil adecuado. Que una
empresa crezca es la mejor bomba de oxígeno para la creación de riqueza, empleo
y futuro de este país.
Via: Foro Económico Mundial


Muy interesante el post, hoy en día tener perfiles activos en redes sociales y mejorar nuestra web con posicionamiento web seo es vital para ir mejorando paso a paso, gracias por la ayuda guapa
ResponderEliminargracias por el comentario, me ayudarias mucho si lo compartes en tus redes... muchos exitos!!
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